La playa cambia el paseo. Arena, agua, sal, movimiento constante. Todo es un poco más intenso que en la vereda o en la plaza, y por eso lo que usamos también tiene que adaptarse a ese entorno.

El pretal de neopreno funciona bien en ese contexto no por una sola razón, sino por una combinación de materiales y decisiones de diseño pensadas para acompañar ese tipo de uso.

 


 

Un material que se banca el agua

El neopreno es un material que convive bien con el agua. No se endurece, no se vuelve incómodo al mojarse y se puede lavar fácilmente después del paseo.

Además, tiene secado rápido, algo clave cuando el pretal se usa en la playa, en el río o en paseos donde el perro entra y sale del agua varias veces.

Después, se enjuaga, se deja secar y vuelve a estar listo para usar.

 


 

Arena, movimiento y comodidad

En la playa el perro suele moverse distinto: corre, se sacude, se tira al piso, vuelve a correr.

El neopreno acompaña esos movimientos sin rigidez. No roza de más, no se vuelve áspero con la arena y mantiene una sensación cómoda sobre el cuerpo del perro incluso en paseos largos.

 


 

Hebillas pensadas para ese entorno

El pretal cuenta con hebillas de acetato reforzadas, un material resistente que funciona muy bien en contacto con agua y arena.

Son livianas, firmes y no se ven afectadas por la humedad, lo que las vuelve prácticas para un uso frecuente en entornos como la playa.

 


 

La playa es un entorno particular, y no todos los paseos son iguales. Por eso, además del material, es importante que el pretal quede bien ajustado al cuerpo del perro.

Si tenés dudas sobre el talle, podés repasar nuestro artículo sobre cómo elegir el talle ideal para tu perro, o conocer más detalles del pretal de paseo en la página del producto.