Elegir entre arnés o pretal no es una decisión rígida ni técnica en exceso. Tiene más que ver con cómo es tu perro en el paseo que con cumplir una regla exacta.

Ambos están pensados para ser cómodos y seguros. La diferencia aparece en el uso cotidiano y en la relación entre tamaño, fuerza y movimiento.

 


 

Perros grandes que caminan tranquilos

Hay perros de tamaño grande o peso cercano a los 25–28 kg que caminan relajados, no tiran de la correa y acompañan el ritmo del paseo. En esos casos, el pretal puede funcionar muy bien.

Ajustando la tira del pecho y el largo, el pretal se adapta al cuerpo del perro y permite un paseo cómodo y fluido. Es una opción elegida muchas veces para paseos largos o contextos como la playa, donde se busca un secado rápido.

 


 

Cuando el paseo exige un poco más

En otros casos, el paseo es distinto: perros grandes (+25 kg) con mucha fuerza, que tiran de manera constante o que necesitan una sensación de mayor sujeción.

Ahí es donde el arnés suele ser una mejor elección. El arnés está pensado para acompañar paseos más exigentes y un uso más intenso.

 


 

Sobre materiales y comodidad

Tanto pretales como arneses están confeccionados con materiales resistentes y pensados para durar.

En perros pequeños y medianos, el pretal responde muy bien incluso cuando hay tirones. En perros más grandes, el arnés suma estructura sin perder comodidad.

No se trata de uno más cómodo que otro, sino de cuál acompaña mejor el cuerpo y la energía de tu perro.

 


 

Un detalle que suma en el día a día

Cuando el perro tira, la experiencia del paseo también pasa por la mano de quien sostiene la correa.

Las fundas de neopreno ayudan a proteger, mejorar el agarre y hacer el paseo más agradable, sobre todo en perros con más fuerza.

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